Los juicios de valor: el morbo gusta a la sociedad

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A raíz del juicio mediático de Sergio Morate que estamos viendo estos días en las televisiones de nuestras casas, una persona cercana a mí me comentó  por qué no se dejaba a esta panda de … (inserte palabra mal sonante que se quiera) en manos de familiares y amigos de la víctima. Yo le contesté que por suerte para la sociedad, existen unos mecanismos de defensa para toda persona que evitan situaciones como el linchamiento o el ojo por ojo, y que gracias a las leyes y a la Justicia, los seres humanos nos diferenciamos de los animales.  Si bien, sobre todo en estos casos tan mediáticos, el linchamiento es inevitable.

Aunque la palabra linchamiento según la RAE es: “Ejecutar sin proceso y tumultuariamente a un sospechoso o a un reo” y por lo tanto parece que se debe producir cierto castigo físico, vamos a aceptar que el linchamiento también puede ser mental.

Desde siempre han existido los llamados juicios de valor. Un presunto asesino es un asesino antes de celebrarse el juicio, un presunto ladrón es un ladrón antes incluso de sentarse al banquillo y un presunto violador es un violador mucho antes de incluso haberse detenido. El morbo es algo innato de las personas y los medios de comunicación no hacen mucho por evitarlo. Desde los telediarios, hasta los programas de cotilleos tanto mañaneros como nocturnos, hablan sin tapujos sobre temas tan delicados como estos, estigmatizando a las personas y condenando a un investigado antes incluso que el propio Juez (y no hablo precisamente del caso con el que comienzo esta entrada).

Así las cosas, son frecuentes las preguntas acerca de si yo defendería a un violador, a un pederasta o a cualquier otra persona que haya podido cometer un delito. Citando a un maestro, compañero de profesión y sobre todo buen amigo, por defender se podría defender hasta a alguien tan miserable como Hitler, pero no porque uno comparta sus ideas (faltaría más..), sino porque por suerte para todos, existen el Derecho, las leyes y la Justicia que independientemente de los juicios de valor que un señor o señora “periodista” emita por la televisión o periódico, permiten como ya hemos dicho antes, diferenciarnos de los animales.

 

Por desgracia, evitar estas preguntas y los juicios de valor que conllevan es algo imposible.  En primer lugar el espectador debería hacer un uso responsable del contenido que disfruta en el salón de su casa y por otro, la televisión debería alejarse del morbo y por tanto de tener el mayor número de espectadores pegados a su programa. Otra opción podría ser saber alguna noción básica de Derecho, pero seamos sinceros, eso es muy aburrido…

No, en serio. Tal vez conocer ciertos aspectos de Derecho debería ser obligatorio en las escuelas y universidades de este país. Tal vez así la sociedad podría saber que existen unas reglas de juego que todos debemos conocer y cumplir, y de esta manera podría ser posible que hasta los juicios de valor que tanto nos gustan desaparecieran de alguna manera. Por desgracia una utopía, aquí preferimos discutir acerca de si un artículo de la Constitución es constitucional…